Azar

Azar

Es tarde ya, dijiste,
y llegó tu condena
de tiempo sin misericordia.
No amaneció aún, respondí,
intentando demorarte,
prolongar la voz del río,
asimétrico
como nosotros,
disimulando la crueldad
nocturna de los cuerpos.
Perpetuar la textura suave
del vino en nuestras bocas ,
agostar lo superfluo,
dejar transcurrir
hasta que el azar
sea el sacramento
en que el sueño
nos venza,
tomados de las manos.

Pablo Duran

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