Archivo de la categoría: Entrevistas Ciencia y Sociedad

Ciencia y sociedad

Conversamos con la Lic. Elena Abraham sobre desertificación y desarrollo sustentable

 

 

La idea de una ciencia que esté al servicio de la sociedad es una enunciación que la Lic. Abraham marca con firmeza al comienzo de la entrevista y que la desarrolla al compartir sus experiencias y contribuciones.

Elena María Abraham, investigadora principal del Consejo en el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCuyo-Gob. de Mendoza. Argentina).

Ciencia como contribución, como aprendizaje social y participativo, como diálogo. Tales son las ideas que Elena Abraham transmite. Y lo expresa desde el reconocimiento de sus maestros, que hicieron que comprendiera la ciencia “como una ciencia que no sólo significará avances en el conocimiento científico, sino que además estuviera al servicio de la sociedad”. Abraham descree del trabajo solitario y refuerza su camino y construcción en trabajo colectivo. “Yo creo en el trabajo en equipo y aposté a eso toda mi vida”.

Su trabajo, enfocado en procesos de desertificación y en el estudio de bosques de tierras secas le han permitido formar parte de un proyecto, por invitación de la FAO, orientado al desarrollo de un inventario de bosques de tierras secas. Los resultados del proyecto, publicados en la revista Science, contribuyeron a valorizar más la importancia de los bosques en las tierras secas, a redefinir el concepto de bosque, a entender el impacto del cambio climático sobre las tierras secas, que, unido al proceso de desertificación y degradación de tierras, las convierte en un escenario frágil y amenazado. Pero el medio no es para Abraham algo inerte. Nos habla de la resistencia que tienen las tierras secas: “Estamos acostumbrados a decir que son frágiles, no son frágiles. Yo siempre digo las tierras secas son sensibles, muy sensibles, tanto a impactos positivos como impactos negativos”.

Las redes, vinculaciones y dialogo no son para Abraham puestas de manifiesto solamente en términos del trabajo en equipo. El vínculo entre grupos humanos y territorio – “en este momento, que es lo que tenemos, tenemos tierras degradadas, tenemos tierras que están ocupadas por grupos sociales que están en condiciones de pobreza”- requiere, para la investigadora, de diálogo entre los diferentes actores y a diferentes niveles: “Entonces, esa es una actividad fundamental relacionarse, escuchar y construir el conocimiento entre los grupos técnicos y los demás grupos de actores. Un proceso de desarrollo local y de ordenamiento territorial no se puede hacer si no se hace de manera participativa”.

Elena Abraham expresa, a lo largo de su relato y ejemplos, la importancia de actuar a diferentes niveles. Desde su experiencia en el nivel local al nacional, al regional o al internacional, ya sea como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en diálogo con pobladores y tomadores de decisión o bien como miembro de ámbitos internacionales como es el caso del Comité de Ciencia y Técnica de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), así como del recientemente creado SPI (Science and Policy Interfase), es clara su perspectiva sobre el ejercicio científico como proceso de dialogo por el que cada ámbito y perspectiva se alimenta mutuamente.

Una mirada amplia, formada desde la perspectiva sobre sistemas complejos desarrollada por sus maestros, como es el caso de Rolando García, y sostenida por un diálogo permanente es seguramente la que ha contribuido a que, a pesar de los procesos de degradación, desertificación y necesidad de abordajes, legislación y políticas diferentes, Abraham concluya diciendo “es la lucha de David contra Goliat. Pero bueno. Yo siempre me acuerdo de que el que venció fue David”.

PD

Historia de la ciencia: prácticas y enfoques

Compartimos las reflexiones de Miguel de Asúa, doctor en medicina, historiador y filósofo de la ciencia

La tarde que estuve frente a los tapices de “La dama y el unicornio”, en el Museo de Cluny, no tuve dudas acerca de por qué esa serie es considerada como un icono del arte y pensamiento medieval. La sala está dispuesta en función de ellos. Cada uno, con luz propia, resalta en un espacio despojado, silencioso, en el que entre penumbras se dibujan las siluetas de unos bancos sencillos desde donde contemplar. Cada tapiz de la serie hace referencia a los sentidos del tacto, el gusto, el olfato, el oído, la vista y un sexto titulado «A mon seul désir» (Sólo por deseo mío).

Los animales fantásticos, entre ellos los unicornios, ocuparon un lugar importante en el arte y pensamiento Medieval. La preocupación por ellos -fantásticos, reales, conocidos o provenientes del Nuevo Mundo-, han sido abordados desde entonces por disciplinas científicas.

Miguel de Asúa, médico y doctor en Medicina (Universidad de Buenos Aires), bachiller y licenciado en Teología (Universidad Católica Argentina), M.A. en Historia y Filosofía de la Ciencia y Ph.D. en Historia, con concentración en Historia de la ciencia e historia medieval (University of Notre Dame, EE.UU.), ha dedicado una parte importante de su trabajo, según relata, a estos temas. Sus tesis de maestría y de doctorado se enfocaron en el estudio de la representación de los animales fantásticos en la transición del Medioevo al Renacimiento y en los comentarios medievales al De animalibus de Aristóteles, en particular los de Pedro Hispano y Alberto Magno, en el siglo XIII. En torno a ello y a sus reflexiones acerca de la historia y filosofía de la ciencia se orientó la vista que compartimos.

¿Cuál puede ser el lugar de la historia de la ciencia y del pensamiento medieval en nuestros días? Con esta pregunta iniciamos la charla, en la que de Asúa relató su recorrido hasta llegar a la historia de la ciencia medieval, el ejercicio de la historiografía, el lugar en que considera que el diálogo entre saberes y disciplinas es más fructífero.  Miguel de Asúa reflexiona acerca de mirar la historia de la ciencia como un proceso de aprendizaje, como contenido y también como forma de abordaje. “ La visión de algo se enriquece cuando complementamos la consideración directa de la cosa con lo proveniente de otra mirada”[i][1].

Para de Asúa, su motivación y preocupación ha sido siempre enfocarse en “la cosa en sí”, por sumergirse en las fuentes y dejarlas hablar con voz propia, fuera de intermediarios o intérpretes. Por el solo gusto de “jugar”, como él mismo expresa. Tal vez en el mismo sentido al que hace referencia el tapiz «A mon seul désir».

PD


[1] La ciencia en Argentina entre siglos. Textos, contextos e instituciones, Marcelo Montserrat (comp.). 2000; Buenos Aires, Manantial. , 2000. 

 

Matemáticas y Letras

Conversamos con Guillermo Martínez, escritor y matemático cuyo nombre y trayectoria hablan por sí solos, sobre las matemáticas y la cuestión de la verdad en su obra

“Simplemente algunas de las cuestiones cercanas a la filosofía que yo he empezado a ver en la matemática empezaron a encontrar algunos lugares dentro de mis historias”

Autor de algunas de las novelas policiales más exitosas, cuentos, ensayos y contribuciones en diferentes medios, ganador de prestigiosos premios como el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes (Argentina;1989), Premio Planeta (Argentina, 2003), Premio Mandarache (Cartagena, 2006, Diploma al Mérito de los Premios Konex (Argentina, 2014), Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez (Colombia, 2014) y Premio Nadal (España, 2019), Martínez nos facilita el trabajo de desenrollar ovillos y seguir el hilo a través de diferentes laberintos.

La inmersión en el mundo de las matemáticas, tal como nos relata, fue una suerte de “accidente” que rápidamente fue “encontrando lugar en sus historias”.

Durante la entrevista, cuestiones profundamente humanas se entrecruzan con problemas y teoremas matemáticos en diálogo con sus obras, como el teorema de Gödel y lo demoníaco desquiciando la voluntad racional en su novela Acerca de Roderer o la cuestión acerca del límite de las teorías en su novela Crímenes imperceptibles.

Y el hilo nos condujo por preguntas acerca del significado de seguir una regla o sobre el lugar que ocupa la verdad y el camino que conduce a ella, ya sea en el transcurrir literario o de la ciencia. Y vinieron al encuentro una sinfonía de voces como las de Euclides, Umberto Eco, Jorge Luis Borges, Ludwig Wittgenstein. Desde “Pierre Menard, autor del Quijote”, de Borges hasta “Los crímenes de Alicia”, última novela de Martinez, el autor comparte su perspectiva acerca de la noción de verdad desde ópticas, miradas y tiempos diversos.

En sus obras se entrelazan relatos y signos en una continuidad de ideas, personajes y preguntas. Guillermo Martínez enriquece el encuentro con una variedad de ejemplos que, desde la geometría, la filosofía, hechos históricos o la obra de otros autores y fundamentalmente la propia, dan cuenta del papel de la matemática como material creativo.

 Comunicación científica

 

Reflexiones de Geraldine MacKinnon acerca la vinculación entre ciencia, arte y comunicación.

“Empieza a surgir la necesidad de comunicar la ciencia de manera más efectiva”

Geraldine MacKinnon, ilustradora botánica, artista visual y profesora chilena nos cuenta con detalle pero sobre todo con entusiasmo y pasión, las etapas, experiencias y proyectos a lo largo de su carrera, durante mas de diez años.

“Hace un poquito más de 12 años que me dedico a la disciplina y a la ilustración botánica, tanto como artista botánica y como profesora de ilustración botánica en diversas instancias… todo esto empezó después de un período de tres años viviendo en Isla de Pascua, fotografiando sitios arqueológicos y haciendo clases en la secundaria de allá”.

La perspectiva que muestra MacKinnon, su mirada, sus palabras hablan de integralidad. “Entonces la verdad es que esta experiencia en terreno viendo piedras, viendo el paisaje, empezando a leer en términos de paisaje arqueológico, poder ver las casas, los poblados mientras nosotros hacíamos la investigación, eso me ayudó a salir un poco de toda esta tendencia de que estaba la universidad ya a encontrarme con las cosas que a mí me gustaban y que tenían más que ver con una actitud contemplativa hacia el mundo natural de observación, de entender el paisaje, las especies que allí habitaban, la historia”.

A partir de ese contacto y motivación tomó la decisión, hacia el año 2008, de dedicarse de lleno a la Ilustración botánica.  Inicialmente de manera autodidacta, hasta avanzar por un camino más sólido. “Primero con el único profesor que en ese minuto daba clases aquí en Santiago y después vinieron unas profesoras del Jardín Botánico de Edimburgo y eso me llevó a lograr conseguir una beca para irme a estudiar a ese jardín botánico en el año 2012”. La experiencia y formación llevó a MacKinnon a llevar adelante su tarea de modo profesional y hasta colaborar con el Museo Nacional de Historia Natural de Chile.

Lo que inicialmente -ilustración y desarrollo científico- transitaban un mismo camino para más tarde separarse, para MacKinnon vuelven a encontrarse. “Siento que hay un resurgimiento a nivel mundial… porque empieza a surgir esta necesidad de comunicar la ciencia de manera más efectiva”

El desarrollo científico y el ejercicio artístico se han distanciado, para la ilustradora, aunque transitoriamente. Sin embargo, no ve tal separación como un hecho restringido a científicos y artistas. La crisis ambiental que experimenta la humanidad es, a la luz de MacKinnon, muestra de la misma separación con la naturaleza. Es en este siglo que vislumbra progresivamente un “resurgir de la comunicación entre los artistas y los científicos. Y aquí todo movimiento de artistas contemporáneos aliados con científicos haciendo proyectos en común, como buscando respuesta más filosófica a ciertas preguntas de la ciencia a través del arte visuales”.

Geraldine MacKinnon es inquieta no solamente en su búsqueda profesional y artística. Promueve la vinculación, la interacción, la conformación de redes y grupos en plataformas sociales, en proyectos en terreno como el proyecto “Curso de Ilustración Botánica de Campo – Senda Darwin, Chiloé”, proyecto que reunía durante diez días a un grupo interdisciplinario con la idea de “brindar clases de ilustración botánica…pero que no fuera sólo dibujo botánico, sino también enseñar ecología, botánica”.

La enseñanza, la comunicación y transmisión no están separadas. Son parte de una misma mirada en la que se suma la experiencia. “cuando enseño botánica básica a mis alumnos de dibujo les digo miren, esto es así, pero en realidad cuando salgan a observar afuera se van a dar cuenta de que hay miles de plantas, que está lleno de excepciones a las reglas”.

La ilustración, la mirada sobre el mundo y la naturaleza, nos presenta con entusiasmo, son parte de la humanidad. “Para mí, la pintura de las cavernas ya expresa esa necesidad de representar lo que está vivo o lo que está fuera de mí. Y para entenderlo, verlo y analizarlo desde distintos puntos de vista, ya sean científico o espirituales.

Y nuevamente encontramos el lenguaje como un eje común, articulador de perspectivas y miradas. MacKinnon habla de un “tercer lenguaje”, “no es ni arte ni ciencia, pero se comunica, es un puente entre ambos, es algo que ya tiene vida propia y que comunica a las personas de todo el espacio del conocimiento”. Pero la palabra no está, según su perspectiva, escindida de la experiencia “porque requiere de una observación profunda, muy contemplativa”.

Así, MacKinnon, con su conversación y reflexión dinámica y ágil, nos ha llevado desde Isla de Pascua o las pinturas rupestres a la tradición de ilustradores hasta finalmente llegar hasta la mirada desde el interior, contemplativa y vinculada con el entorno.

“Entonces creo que acercarse a estas disciplinas que unen el arte y la ciencia, ya sea desde cualquier técnica, son muy buenos para ayudarnos a mantenernos cuerdos”.

PD 

Sistemas complejos

Reflexiones de Marcelo Kuperman acerca de sistemas complejos y miradas interdisciplinarias 

“La posibilidad de avanzar depende estrechamente de la posibilidad de colaborar”

La complejidad y los sistemas complejos han sido, a lo largo de su aún corta historia, como método, cosmovisión o disciplina, desde las voces y escritos de autores como Edgar Morin, Ludwig von Bertalanffy, John Holland, Medina, Murray Gell-Mann, Ilya Prigogine, entre muchos otros.

Desde ese marco, conversamos con Marcelo Kuperman acerca de su motivación, su mirada y experiencia acerca de los sistemas complejos.

 Su motivación por los sistemas complejos y particularmente el desafío de comprender el mundo en que vivimos, tal como nos relata, ha sido y es el motor que lo impulsa. Para Kuperman “El cambio de paradigma está asociado a la idea de … tratar de entender no solamente la física, sino el comportamiento de lo que vemos todos los días”.

 Marcelo Kuperman es Doctor en física e Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Instituto Balseiro, Argentina. Se ha especializado en sistemas complejos y dinámica no lineal. Ha sido consultor de Organismos Internacionales, realizado pasantías postdoctorales en el Centre de Recherche Paul Pascal. CNRS – Universite de Bordeaux y en University of New Mexico y ha participado en el dictado de cursos sobre Sistemas complejos en varias oportunidades en la Summer School Santa Fe Institute. Actualmente es jefe del Departamento de Sistemas Complejos y Altas Energías de la Gerencia de Física del Centro Atómico Bariloche y profesor en el Instituto Balseiro.

 Pero mas allá de los títulos (“soy bastante indiferente a ser asociado a títulos y cargos”,  nos dice), Kuperman dejó traslucir desde el comienzo de la entrevista su motivación por la búsqueda de respuestas propia de un pensamiento inquieto, inquisitivo y a la vez situado en la realidad. Mediante un relato pausado y sereno describe, a partir de ejemplos concretos y con una detallada minuciosidad, las motivaciones y preguntas que lo llevaron a transitar el campo de los sistemas complejos. “La motivación, más que nada, nace del hecho de saber que uno tiene herramientas que aprendió estudiando la carrera de física, herramientas matemáticas con determinados formalismos … pero aquí pueden llegar a ser útiles para utilizar o para analizar sistemas que no estén directamente vinculados a la física, como en principio sistemas biológicos. Pero también uno puede hablar de sistemas sociales o sistemas económicos. ..Lo que yo quería hacer era una física que fuera interdisciplinar, que me permitiera desarrollar herramientas que pudieran tomar los o analizar los fenómenos que se observan en sistemas que están alejados de la física…. Que lo que me motivo más que nada fue la curiosidad por tratar de ver qué más se puede hacer con las herramientas que fui aprendiendo a usar en la carrera”.

Sus trabajos científicos se enfocan en el movimiento, en el flujo, ya sea de personas, vehículos, poblaciones animales o producción agrícola, desde la óptica de la complejidad. Lejos de miradas parciales o fragmentadas, Kuperman juega o hace jugar a las matemática y física con comunidades humanas, animales o vegetales. “Este cambio de paradigma también está asociado a la idea de dejar de lado el reduccionismo que caracteriza un poco a la física, que quizá a fines del siglo XIX y principios de siglo XX, y tratar de entender no solamente la física, sino el comportamiento de lo que vemos todos los días, no simplemente como una suma de las fracciones de cada una de las partes, sino pensar que el hecho de que uno tenga varias partes que están interactuando entre sí puede dar lugar a comportamientos emergentes o comportamientos más complejos”.

 Su relato discurre enlazando niveles de complejidad o de agregación, disciplinas, lo microscópico, lo macroscópico, ámbitos sociales o ecosistemas, sin caer en la simplificación. “A partir de estas interacciones entre los componentes de un sistema a nivel microscópico, de repente dan lugar a comportamientos a nivel macroscópico que son emergentes y que son absolutamente inesperados. Tratar de entender estos comportamientos que son emergentes y que son intuitivos, no tratando de ir hasta lo más pequeño y la descripción última que tiene que ver con lo más microscópico, sino tratar de entender qué tipo de interacciones se tienen crear, qué tipo de estructura deben tener los diferentes sistemas, cuáles son los elementos que son importantes y cuáles son los que no son importantes.

Kuperman aborda “lo emergente” en sus trabajos científicos analizando comportamientos o relaciones diversas como son el equilibrio entre el mantenimiento de hábitats naturales y los espacios para la actividad humana o los efectos de la estructura del paisaje sobre la polinización por la abeja doméstica.

Sus publicaciones y análisis acerca de las leyes de Carlo Cipolla (Las leyes fundamentales de la estupidez humana) fueron la ocasión para considerar temas como el papel del error y la incertidumbre, del orden o desorden en la ciencia y en qué medida la ciencia contribuye a predecir sus efectos.

“Hay que diferenciar un poco lo que uno conoce habitualmente o lo que una sociedad habitualmente conoce con la palabra incertidumbre, que es un concepto más asociado a la mecánica cuántica y el concepto de incertidumbre o de aleatoriedad. Cuando analizamos sistemas complejos, estamos trabajando a un nivel muchísimo más grande aún (que en mecánica cuántica). Pero sí hay una incertidumbre, qué tiene que ver con el hecho de que no conocemos exactamente cuáles son las reglas que están detrás de un determinado sistema o determinado comportamiento. Entonces muchas veces hablamos en términos de probabilidad. Y entonces… uno puede después, a partir de eso, construir un modelo que también me puede dar un espectro de comportamientos posibles”.

“En nuestro caso, (el concepto de) incertidumbre se asocia a una probabilidad; a la probabilidad de que las cosas se comporten de determinada manera, sin la certeza de que sea exactamente una determinada forma. No es que me dice que puede ser cualquier cosa. Es una probabilidad que me dice bueno, la mayor parte de las veces se va a comportar de esta forma. Otras veces se va a comportar de una forma determinada. Entonces, con esa incertidumbre, con esa probabilidad, uno puede construir estos modelos probabilísticos con modelos estadísticos que en general funcionan bastante bien”.

Kuperman, a partir de ejemplos provenientes de ámbitos variados como la probabilidad de extinción de especies, el comportamiento de la pandemia por COVID 19 y las mutaciones del virus, el comportamiento humano como la tragedia de Cromañón en Argentina o el ascenso y descenso a subterráneos o aviones, analiza la forma en que un modelo matemático podría cuantificar esta posibilidad que uno no sabe cuándo va a ocurrir. “En muchas partes del mundo estampidas de gente ante una situación de pánico. Y la pregunta es se hace es, ¿Cómo se puede caracterizar el comportamiento de la gente en esas situaciones y cuál es el mejor diseño que uno puede hacer?

“Se agrega (al modelo) un “ruido o un error” que permite que cuando el virus se reproduce en lugar de reproducirse exactamente como el virus fuentes se reproduce como un error ir al lugar. Mutaciones. Eso es incertidumbre. Esa es la probabilidad. Y ese es el ruido del que yo estaba hablando”.

Para Marcelo Kuperman, la transferencia y aplicación de los modelos matemáticos están vinculadas a la construcción de un lenguaje común.

“Quizá lo que haya que entender, más que nada es que es que esta nueva forma de hacer ciencia es relativamente joven y lo que más cuesta en este tipo de trabajo, que es interdisciplinario, es tratar de generar un lenguaje común. Por ejemplo, acá en Argentina todos hablamos en castellano, pero en la jerga que usan los biólogos es distinta de la jerga que usan los físicos, distinta a la que usan los matemáticos y distinta a la gente que viene las ciencias sociales. Entonces, si uno de construir algo interdisciplinario lo primero que tiene que hacer es tratar de construir un lenguaje común y eso a veces es difícil”.

“Yo lo que veo es que sí, que hay una aplicación de los resultados y lo que ha pasado, por ejemplo, ahora con la pandemia, es un reflejo de, en cierta forma la evolución justamente de esos trabajos en sistemas complejos… así que sí hubo un poco de transferencia desde lo que se hace en sistemas complejos a situaciones reales, pero falta. O sea, hay mucho todavía por hacer. No solamente en lo que tiene que ver con la transferencia, sino en lo que tiene que ver con el análisis de diferentes sistemas o diferentes situaciones”.

“La física ha evolucionado ampliando el campo de lo que considera como que son objetos de estudio de la física. La física ya no se restringe únicamente al estudio de cosas que son inertes y que están asociadas a las diferentes fuerzas físicas, sino que se han animado a avanzar sobre sistemas biológicos, sobre el comportamiento humano, sobre el comportamiento económico. Pero para eso es importante que la física se asocie con otras disciplinas”.

“La posibilidad de avanzar depende estrechamente de la posibilidad de colaborar y al mismo tiempo me imagino que si en lugar de un físico estuviera acá hablando un biólogo, la mirada sería bastante parecida… Entonces yo creo que este nuevo cambio de paradigma implica también un cambio de actitud en las diferentes personas que hacemos ciencia, en cada una de las disciplinas y tratar de no encasillarnos en un determinado compartimento, sino tratar de salir, colaborar, establecer vínculos, hablar un lenguaje común. Porque creo que esa es la forma de avanzar en el conocimiento en estos momentos”.

La idea de una ciencia que esté al servicio de la sociedad es una enunciación que la Lic. Abraham marca con firmeza al comienzo de la entrevista y que la desarrolla al compartir sus experiencias y contribuciones.

Diálogo entre ciencia y toma de decisión

 

 

Inauguramos un nuevo espacio dentro de nuestro blog. Un espacio de diálogo. Nos entusiasma el desafío de dialogar con quienes se entusiasman, contribuir con la construcción del relato mientras recorremos todos los caminos posibles, más allá de supuestos límites.

Nuestro primer encuentro es con la Dra. Marta Pulido-Salgado, para quien “acercar la ciencia a la población es favorecer la democracia”.

 Sus reflexiones giran en torno al diálogo entre quienes hablan desde la ciencia y quienes son responsables por la toma de decisión, en el marco de las sociedades de conocimiento actuales.

PD 

Explorando territorios

Explorando territorios, más allá (o más acá) de los contextos
Acerca de la experiencia creadora de Matías Duville
Por Pablo Durán

Cada mañana transito casi el mismo recorrido. Las mismas calles, esquinas; el mismo paisaje, el mismo territorio. El mismo y diferente a la vez. No es un recorrido extenso. En algunas oportunidades las incursiones son mas audaces. Atravieso los límites habituales.
Recorridos y territorios que reconozco. Calles, coordenadas, intersecciones relacionadas con el tiempo transcurrido, con la evaporación de ciertos elementos y la permanencia de algunas sensaciones.
Aromas a especias, lenguas entrecruzadas, el rugido interminable del tránsito, la humedad que abraza, el contraste entre la vivacidad de los colores de los tejidos de mujeres y el cielo plomizo. Los alrededores del Gran Bazar de Estambul, la puerta de Jaffa en Jerusalén, las inmediaciones de Gengenbach en la Selva Negra, San Juan la Laguna en Guatemala y todos los sentidos en el Jardín de los Sentidos de Yvoire.
Pero también hay territorios menos explorados y no explorados. Lejanos. Afortunadamente surge de tanto en tanto un impulso de audacia. Impulso, deseo, algo, que mueve hacia esos tierras vírgenes.
Y hay uno que no se parece a ningún otro. El territorio interior. El poeta Ives Bonnefoy habla de él como una promesa hacia donde creemos ir. Y en esa promesa está su lugar. Si es así, una promesa hacia donde queremos ir ¿desde donde partir? ¿Dónde se inicia el recorrido?
Hace algo mas de un año recorrí la muestra “Romance atómico”, de Matías Duville. Entre diferentes intensidades de luz, sonido que me transportaba a un ambiente uterino o subacuático, entre esculturas que recuerdan objetos que bien podrían estar suspendidos en el espacio o bien en el fondo del mar.
Transitar la muestra, la geografía allí recreada, fue como caminar en el vacío. Duville cree que su obra es como “hacer desaparecer todo el contexto y lo único que existe en ese momento es la masa amorfa que tenés allí adelante”. Habla de un diálogo entre vacío y materia, diálogo entre uno y la cosa.
Vivimos en contextos, que creamos o inventamos. Contextos que pueden ayudar a entender, a justificar, pero también a distraer de la cosa y perderse. Perderse en el
bosque y morir en la boca del lobo,
creyendo que era la tierna abuela.
Perderse en las circunstancias,
perderme de mi. Cuántas
procesiones hemos hecho sin que
fueran las propias; cuántos credos
profesados casi en simultáneo,
hasta ser casi una promiscuidad;
cuántos clubes alentados. Pero,
¿quién realmente marchó en esas procesiones; quién rezó; quién cantó desde la tribuna? ¿Yo, o son mis circunstancias las que me hacen sentir, ver, creer, caminar?
Afortunadamente existe el arte, me dije, para experimentar, crear, hacer desaparecer. “El dibujo para mi fue siempre como un experimento increíble y de total libertad. Agarrar las cosas que conocemos y tratar de verlas desde otro ángulo”. En una serie de dibujos realizados entre los años 2006 y 2011, pero también salpicado en otras obras, está la idea de objetos flotando, suspendidos, árboles con raíces, pero sin suelo, piedras sin sostén.
“Esta escena yo me la imaginaba así: un paisaje con sus árboles y cabañas, su ruta con el puentecito que llegaba a la casa y de repente, con una especie de shock mental, decía bueno, quiero hacer desaparecer la tierra, la idea de planeta…donde una idea de modificación me lleva a otra idea y donde se mezclan la química, la psicología, la física, obviamente la geografía”.
¿No es hacia “la cosa” y no hacia el contexto, hacia donde deberíamos tender? Por supuesto, el contexto existe, caminamos entre contextos; hasta “la cosa” es en un contexto. Pero por qué no animarse alguna vez a hacer desaparecer el contexto y mirar aquello suspendido, entre lo que nos movemos y transitamos.
“Hasta ese momento (2008 o 2009) no concebía otra idea que la idea mental, como ficción, fantasía, obviamente influenciada por el mundo real, pero mas enfocada en las alucinaciones del cerebro… para llevar más al extremo esas ficciones necesito creer que lo puedo lograr. Entonces es como que hice este proyecto (Alaska), que tiene tres etapas: la primera, que tiene que ver con el viaje mental…con dibujos luego y después con el viaje real, que fue como una especie de hiperrealidad.

Imaginamos un territorio, una vida, un camino, un nosotros. Obramos en ese sentido. Y hoy nos miramos en una instantánea que nos muestra una realidad que puede o no asemejarse a lo imaginado. ¿Encanto o desencanto; imaginación o realidad?
Imaginar, crear, realidad, hiperrrealidad. Una suerte de nudo borromeo, registros de un ser hablante desde el arte. De un ser andante. Atravesar la paradoja de recorrer un camino interior, mas extenso y hasta casi inabarcable en comparación con territorios exteriores. Audacia y vértigo son requisito y consecuencia para iniciar el camino. ¿Inconciencia? No lo creo.
“Bueno, a ver si esto es lo que imaginé hace un año atrás y estoy caminando por la proyección mental de hace un año atrás, a ver que me pasa”, se preguntó Duville antes de dirigirse a esa Alaska que para él no era un territorio en un mapa sino una hiperrealidad. “Y fue fantástico porque lo que yo encontré ahí no tiene ver, no solo por lo expansivo del paisaje sino por sumar al cerebro esa idea de ir mas allá”.
Vivimos hacia afuera, a la intemperie, abiertos al mundo, en territorios aparentemente amplios y extendidos, pero a la vez desnudos. Distinto sería si a esa intemperie llegamos viniendo desde un adentro, de nuestro propio fondo, y allí también podemos volver en búsqueda de refugio, de alimento. Tal vez simplemente en búsqueda.
El proyecto Hogar, algo más reciente (iniciado en 2011 y que continua en el tiempo), es una “escultura no monumental, casa vaciada de función y verticalidad, a nivel del suelo, equiparada con el paisaje donde se encuentra”, dice Rodrigo Moura de la instalación de Duville (Hogar, Santiago García Navarro, Matías Duville, Rodrigo Moura. Sigmon de Vajay Ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2015). “Un trabajo que no opera en el nivel de la figuración sino de lo simbólico”, para Moura.
Una obra en medio de la naturaleza, una casa aplanada, en diálogo con la naturaleza de la llanura pampeana y con las imágenes de su autor. Un recorrido en el proceso que para Duville es un ir del “basement mental al fondo real”.
El afuera, la naturaleza, esta allí y podemos nutrirnos de ella. Pero muchas veces ese afuera nos consume. La calle, los ámbitos, los espacios tóxicos, muchos otros. Siempre allí, siempre los mismos y otros.
¿Entonces por qué son diferentes esas mismas geografías que recorro cada día? ¿Cambian ellas, cambio yo, cambia el recuerdo que tengo de aquello que hace tiempo imaginé sería ese paisaje?

En la obra de Duville hay trazos, caravanas, formaciones sólidas, vestigios, formas mixtas. Pero hay continuidad, entre planos, en el plano. Peces que logramos ver a ambos lados de la superficie del agua, seres de la profundidad del mar que parecen al descubierto, filos atravesando los planos. No hay arriba o abajo; no hay interno y externo, no hay corroído o nuevo. “Yo quería hacer una obra totalmente primitiva (Discard Geography. Sam Art Projects. Paris. France, 2013) … desarmando la idea de tiempo, que empieza con eslabones muy grandes y cromados y que se van oxidando…finalmente no importa cual es el principio, cual es el final, que significa el óxido, que significa el cromo…porque si vos generás adecuaciones visuales para destruir la idea de tiempo, en un momento
presente y pasado comienzan a convivir”.
¿Entonces, qué territorio recorro? Y este tránsito que hago y lo que en él veo, ¿es presente, lo imaginado o lo recreado? Tal vez sea un nuevo andar, por tierras vírgenes, como dice Duville, “donde yo soy el espectador, el único espectador o el que ve esto es el único espectador”.
Actores por momentos, espectadores; observadores, observados. ¿Para quién transitar, desde dónde hacerlo, por qué camino: uno real, uno imaginado, uno pensado?
¿Es el territorio, la geografía en sí misma, o la conexión que se da con ella lo que me permite ese ir y volver, ese persistir, siempre diferente, con aromas, sonidos o texturas? Como dice Duville, “todo se trata de una vibración, de irse, de volver. Que en esta especie de lectura de la pieza o de las instalaciones o de los dibujos o de las esculturas se produzca esa especie de cautivación… Entonces cuando realmente sucede, aunque sea un instante, digo Bueno, ya está (y golpea las manos sobre la mesa), ahí me quedo. Ese lugar es el que busco y supongo que la razón por la cual hago esto”.
PD. Julio, 2019.

Agua en Marte

Afortunadamente habría agua en Marte

Eso parece desprenderse del artículo publicado en Nature Geoscience, que generó gran sensación hace algunas semanas.Hechos encadenados – la posible existencia de agua que sustentaría la posibilidad de existencia de vida que a su vez permitiría conocer y adentrarnos en otros mundos fuera de nuestra tierra- renuevan nuestro lugar frente al misterio.

Leo la nota desde este balcón, de cara al rio que se hace cielo, y la imaginación empieza a volar. Mundos exteriores y lejanos que llaman a maravillarse, a soñar. Cierro los ojos y despego suavemente. Más liviano, despegado de todo contacto, liberado de la gravedad que me sostenía allí abajo. Y la luz se va apagando, como los sonidos. Silencio cerrado, oscuridad, atravesada solo destellos; luces u objetos luminosos que pasan lento, flotan, giran y regresan. Trozos de mundos inconclusos, o de otros que se apagan. Imagino que en algún punto, más lejano o más cercano, pueda haber un rio como aquel frente a mi balcón, o un lago o un mar como los conocidos de ese lado del universo. Y donde alguien como yo, ahora puede estar pensándonos de la misma forma. Agua, vida, misterio. Que existe, se busca, se contempla.

Agua, de aquel rio allí abajo que se hace uno con el cielo, o posiblemente de aquí en este mundo exterior. Similares. Más que simples átomos y moléculas ¿Y la vida; de qué hablamos cuando hablamos de vida; y de vida en el Universo?, ¿que la define? ¿Existe un gradiente?

De la imagen borrosa en un cielo lejano, de brillos de bordes esfumados, a definir vida, existe una distancia de tal vez millones de años luz. Del misterio contemplado, del agua recreada a la distancia, a la existencia concreta, un abismo. Moléculas, la capacidad de sintetizar formas y compuestos orgánicos complejos a partir de otros más simples, la disponibilidad de información genética que conforma y se transmite de una generación a otra, la capacidad de producción de dióxido de carbono como resultado de procesos de respiración, signos bioquímicos de vida, la capacidad e evolucionar en términos Darwinianos? Algo de todo, o todo, o un rutinario despertar y andar.

“Solo cuando podamos comparar vida extraterrestre con la vida en nuestro planeta, podremos entender la naturaleza de esta cosa ubicua y efímera” (Carol Cleland; filosofa, Universidad de Colorado y NASA). “Solo cuando cambiemos la forma de pensar acerca de la vida, es que comenzara el verdadero estudio de ella”.

Gradiente y contraste. ¿Hay medida de vida: más o menos, de más o menos valor? ¿Ubicua y efímera? Moléculas, células, conductas o compartimientos. ¿O un continuo?

Lo externo y lejano; un mundo exterior que cobra sentido siendo el Otro, el que se presenta cuestionando a este del más aquí, ése junto al rio que se hace cielo.

¿Cómo conquistar el mundo exterior sin reconocer, sin terminar de adentrarse en el interior? Contraste y gradiente; tiempo y espacio. Mundos que se hacen en el interior. Universo que estalla en un pequeño interior.

Aquí quieto, en este balcón, de cara al rio que se hace cielo, cierro los ojos y me adentro. Más liviano, despegado de todo contacto, liberado de la gravedad que me sostenía allí abajo. Y la luz se va apagando, como los sonidos. Silencio cerrado, oscuridad, atravesada solo imágenes, destellos; luces u objetos que pasan lento, flotan, giran y regresan. Trozos de mundos inconclusos, o de otros que se apagan. Imagino que en algún punto, más lejano o más cercano, pueda haber un rio como aquel frente a mi balcón, o un lago o un mar como los conocidos de ese lado del universo.

Construyo mundos vastos, universos desde este singular instante, desde este espacio mínimo, este mundo interior..

Arropado de intemperie,

y una canción de cuna

interrumpida por temores.

Transito,

del centro a los suburbios,

de la ciudad a los confines.

Las luces se dispersan

y el empedrado

se hace tierra.

Salir, un adentrarse

en noche cerrada.

Pablo Duran
Mutismo de la Roca

“Si el pintor quiere ver bellezas que lo enamoren, él es dueño de engendrarlas, y si quiere ver cosas monstruosas que asusten, o que sean cómicas y risibles, o que inspiren verdaderamente compasión, el es también señor y Dios [de ellas]. Y si quiere engendrar sitios y desiertos, bosques asombrosos u oscuros para los tiempos cálidos, el los representa, y lo mismo hace con lugares cálidos en los tiempos fríos. Si quiere valles, si quiere desde las altas cumbres de los montes descubrir una gran extensión de campo, y si quiere más allá de aquellas ver el horizonte del mar el también es dueño y señor, lo mismo que si quiere ver desde los valles bajos los montes altos, o desde los montes altos los valles bajos y las playas. Y en efecto, lo que existe en el universo por esencia, presencia o imaginación, el pintor lo tiene primero en la mente y luego en las manos; y estas son de tal excelencia que en poco tiempo engendran una armonía proporcionada para una sola mirada, tal como hacen las cosas”

¿Y si no es el pintor sino el poeta, o el músico?, ¿Y si es el niño que juega solo en su cuarto, imaginando lo que vendrá, o la anciana, recordando (¿imaginando?) lo que fue?, ¿Y si soy yo en este momento?

Mundos exteriores e interiores; lejanos y cercanos a la vez; complementarios. Y así, estoy presente en este instante, en este momento, en este mundo interior, que me

hace universal y eterno. Ahora, regresando, como cada tarde, a ese mundo interior del que salí, que nutre, crea, cobija, da tibieza, proximidad, reposo.

Salir y regresar, atravesando el limite, la frontera, la separación, que permiten el dialogo entre esos mundos, las que permiten vernos, reflejados o no. Desde un mundo interior que permite crear mundos, salir a conquistarlos y habitarlos, sabiendo que por la tarde regresare a descansar, a ese balcón, al cuarto. Lugar de silencio, de recogimiento. 

¿Qué ostenta mas realidad: la vida, el mundo exterior, el interior, reflexionar desde un escritorio, transitar mundos palpables? ¿Cómo serlo, cómo explorar la superficie de marte y descubrir si hay agua o vida, sin poesía, sin gradiente o contraste, sin transitar oscuridades?

PD:¿ Y la violencia, la muerte, también surgen de mundos interiores? Será para otro momento